¡Manos a la obra!
- madreadiario
- 26 sept 2014
- 2 Min. de lectura
Por fin nos pusimos de acuerdo… No importa si los dos estábamos en el mismo canal, tu hiciste labor de convencimiento o fue él quien te convenció, el chiste es que están listos para embarcarse en esta nueva aventura. Sienten mucha ilusión, cosquillas en el estómago y esos nervios que te hacen reir cuando piensas en lo que estás a punto de hacer, que te generan un poco de miedo pero mucha emoción.
A partir de ahora las cosas cambiarán, aunque el proceso será muy divertido, no nos imaginamos lo que nos espera. Con suerte tendremos un resultado positivo en el primer mes de intentarlo y no podremos creerlo, será demasiado bueno para ser verdad, muy fácil y divertido; pero seamos honestas ¿qué posibilidades tenemos de que eso pase? ¡La verdad muy pocas! La mayoría pueden quedarse embarazadas en los primeros seis meses, pero es normal que esto suceda hasta un año después, antes de que tengamos que pedir ayuda.
Tenemos que prepararnos para no desesperarnos, todas decimos que tenemos mucha paciencia y que pasará cuando tenga que pasar, no estamos preocupadas, pero la verdad es que conforme pasa el tiempo y no conseguimos un resultado positivo, nos empezamos a desesperar, cada mes una desilusión, y aquellos encuentros sexuales tan divertidos, comienzan a no serlo tanto porque ya se encuentra presente el factor estrés, no podemos callar esa voz en nuestra cabeza preguntándose si ésta será la buena, y cuidando los días, incluso empezaremos a forzar un poco los encuentros buscando el día perfecto; y entre más tiempo pasa, surgirán otras preguntas, ¿tendré algún problema? ¿tendrá él algún problema? ¿no seremos compatibles? E infinidad de tonterías que muchas veces pasan por nuestra cabeza, y lo peor de todo es que en muchos casos ese es precisamente el problema, todos los cuestionamientos que nos hacemos, todo el estrés que incluimos en el proceso y que no nos deja disfrutarlo, ni le da chance a nuestro cuerpo de tener la oportunidad de embarazarse, por eso vemos tantos casos en los que “no pueden tener hijos”, que cuando aceptan esta realidad y dejan ir el estrés, ¡violá! ¡Se embarazan!
Necesitamos aprender a soltar, aprender a relajarnos y aprender a dejar fluir, porque hay muchas situaciones que están fuera de nuestro control, complicaciones que pueden surgir y que ni imaginamos y a veces ni conocemos. Si no logramos relajarnos bajo las circunstancias normales, ¿qué pasará si nos topamos con una de estas situaciones no planeadas? ¿Porqué no ponemos manos a la obra y aprendemos a soltar? Y como reflexión… tampoco nos vendría mal, si ya vamos a aprender, aprenderlo como ley de vida y descubrir como todo se simplifica. Así que ¡manos a la obra y a disfrutar del proceso!




Comentarios