La Mujer Maravilla
- madreadiario
- 19 sept 2014
- 2 Min. de lectura
Como les decía en el post anterior, hoy en día tenemos el complejo de “La Mujer Maravilla” por alguna razón no queremos parecernos a nuestras mamás y muchos menos a nuestras abuelas. No queremos depender de nadie, ni rendirle cuentas a nadie, no queremos que nadie nos cuestione, lo que es peor ya se nos olvido cómo pedir ayuda. ¿Pedir ayuda? De ninguna manera, lo vemos como un símbolo de debilidad, cuando en realidad es un símbolo de humildad y fortaleza.
Es importante saber reconocer que hay ocasiones en las que necesitamos de los demás, y no nos damos cuenta que al reconocerlo, lejos de mostrarnos débiles, inspiramos respeto, sobre todo en nuestras parejas, está bien que no siempre tengamos que encargarnos de todo y ser las heroínas del cuento, ellos también necesitan saber que de vez en cuando necesitamos apoyarnos en ellos y depender de ellos, saber que aun pueden ser el héroe, el príncipe azul salvando a su princesa.
Nuestras mamás y nuestras abuelas también eran La Mujer Maravilla, aun cuando su único trabajo era cuidar a los hijos y encargarse de que todo marchara de maravilla en casa. Simplemente no vivían preocupadas por estar a la altura de esa mujer extraordinaria que no falla, que no necesita y que todas las puede sola. Eran mucho más sabias, más humildes, sabían pedir ayuda, sabían seguir su instinto materno, sabían conectarse más con sus hijos sin el que dirán, sin frustrarse por interrumpir una carrera, eran mucho más honestas y lo más importante, sabían convivir con esa mujer vulnerable que había en ellas, sin perder ni un gramo de la gran fortaleza que tenían, simplemente lo daban todo y al final del día eran y aun son felices.
No digo que dejemos a un lado nuestras carreras y nuestros sueños, pero sí que hay cosas que aun podemos aprender de esas mujeres extraordinarias y adaptarlas a nuestros tiempos. Sí que nos demos la oportunidad de disfrutar de las diferentes etapas de la vida y que el mañana no llegue a abofetearnos, que no tengamos que arrepentirnos del tiempo que se fue y que no regresará. Dejemos de entrar en tanta polémica, que si soy una madre que trabaja o una madre de tiempo completo, dejemos de juzgarnos unas a otras y lo que es más importante dejemos de juzgarnos a nosotras mismas. Dejemos fluir, sigamos nuestros instintos y hagamos lo que necesitemos hacer para ser felices, pero sin olvidarnos nunca de lo que en realidad necesitamos nosotras mismas, viendo hacia adentro y no hacia afuera, aprendamos a conocernos mejor y a convivir con nuestro yo vulnerable, aprendamos a respetar y honrar a esa mujer que también necesita ser salvada, después de todo, toda Mujer Maravilla necesita a su Superman.




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